martes, 10 de mayo de 2016

¿ASESORÍA FAMILIAR O TERAPIA FAMILIAR?

Lucía Restrepo de Giraldo
Departamento de Ciencias Sociales.
Especialista en Intervención sistémica con familias.
Coordinadora Maestría en Asesoría Familiar – modalidad virtual.
                                                                          
En la historia del trabajo con familias, puede observarse cómo de manera dinámica y correlativa con los cambios de los tiempos, éste se ha movido pendularmente entre el trabajo de Asesoría familiar (Movimiento Familiar Cristiano, Equipos de Nuestra Señora, entre otros), que apuntaba más a acciones de consejería ejercidas bien por sacerdotes, pastores o parejas con una formación básica en cuanto al deber ser de la familia, o bien por Psicólogos, Trabajadores Sociales interesados en el campo y la terapia familiar ejercida por profesionales en Colombia cada vez en mayor número, quienes han puesto el acento de su trabajo en aquellos procesos en los que las dificultades afectan de manera significativa la vida de las familias y requieren de trabajo especializado.

Y fue así como se generó una dicotomía en la que o se era terapeuta o se era orientador familiar. Con el avance del campo cada una de estas maneras de trabajar ha ido construyendo su nicho  y entendiendo la interrelación e interinfluencia entre ellas, así como las diferencias encuadradas especialmente en los objetivos de trabajo.

Todos quienes trabajamos con familias, entendemos que sin contexto no hay significado y que quien se acerca a las realidades, lo hace de manera personal, enraizada en su estructura biológica. Sabemos también que trabajamos con la objetividad entre paréntesis (Maturana, 1987), en razón de lo cual configuramos realidades congruentes con nuestra propia estructura, en el campo de nuestras emociones, pensamientos y acciones. Lo dicho hermana los dos campos de acción y creo además que la línea sutil que los diferencia está construida con los objetivos del trabajo, las intenciones en la aproximación y en la acción y en el contexto que aunque comparte también una serie de exigencias éticas y estéticas, en la Asesoría Familiar es mandatorio un trabajo  construido  participativamente, producto de diagnósticos que emergen del trabajo con las familias grupos y/o comunidades y que derivan en planes, programas y/o proyectos autogenerados y generadores, autogestionados y propositivos.

El Asesor familiar como diría Bateson (1990),  tiene un deber muy claro consigo mismo dirigido a encontrar sus caminos y claridades, lo que lo alista para acompañar a otros profesionalmente a buscar sus caminos. Parafraseando a Bateson (1990) y a Minuchin (1983), la sabiduría no solamente atañe al conocimiento de los hechos, atañe a la conexión intelectual y afectiva con ellos. Agrega Minuchin… cuando la técnica se guía por la sabiduría, la “asesoría” se convertiría en el arte de curar…
El Asesor familiar como acompañante entrenado, podrá estar al lado de las familias, propiciando, impulsando, orientando y asegurando la posibilidad de que sus iniciativas, respuestas, búsquedas y proyectos puedan plasmarse en realidades que apunten a su crecimiento y desarrollo, a ampliarse en variedad y complejidad; a encontrar salidas que enriquezcan sus relatos y sus vidas.

Conoce sobre ésta Maestría aquí.

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